
Ecuador: Violencia sin freno en Guayaquil, la ciudad fantasma donde el ejército vigila los tatuajes
El cabo primero William, un muchacho fornido y taciturno, como los hombres de otra época, lleva un fusil Heckler & Koch al hombro. Sabe que a la mínima oportunidad “hay que dar de baja al enemigo”. Primero se dispara y después se pregunta. Es el mantra de estos días de las Fuerzas Armadas ecuatorianas. Esta mañana, en la que el sol cae a plomo, participa en un retén en la puerta de un mercado de mariscos, el Caraguay, que queda en la boca del puerto de Guayaquil y huele a salitre. Los vendedores de pescado desmontan un árbol de Navidad…
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