La situación del huevo en EE.UU.: Beneficio para el consumidor, dilema para el productor

El precio de los huevos se ha desplomado en EE.UU. Gran noticia para los consumidores, pero una crisis para los productores

El abaratamiento de los huevos en Estados Unidos ha traído alivio a los compradores tras meses de precios elevados. Sin embargo, detrás de esta recuperación se esconde una nueva tensión para los productores, que ahora enfrentan márgenes negativos y un mercado saturado.

El valor promedio de una docena de huevos en supermercados estadounidenses se sitúa actualmente en 2,58 dólares, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales. Esta cifra representa aproximadamente la mitad de lo que muchos consumidores llegaron a pagar el año pasado, cuando la oferta se desplomó debido a un severo brote de gripe aviar. Aunque el descenso es celebrado por los hogares, la situación plantea un desafío significativo para la industria avícola.

Durante el invierno previo, la gripe aviar impactó de forma severa la producción nacional, ocasionando la pérdida de millones de aves ponedoras. Con una demanda que permaneció casi inalterada y una oferta muy disminuida, el mercado registró un encarecimiento sin precedentes. Las góndolas desabastecidas y los precios máximos caracterizaron aquel periodo crítico, que despertó inquietud entre consumidores y productores por igual.

Reactivación del hato avícola y exceso de oferta en el mercado

Tras el impacto sanitario, los granjeros iniciaron un proceso intensivo de reconstrucción de sus parvadas. Con apoyo técnico y programas de bioseguridad impulsados por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, la población de gallinas ponedoras logró recuperarse con relativa rapidez. El resultado fue un aumento considerable en la disponibilidad de huevos en el mercado nacional.

Sin embargo, esta recuperación generó un efecto contrario al registrado meses antes, ya que la oferta creció con rapidez mientras la demanda respondió con lentitud. Numerosos consumidores, que habían limitado su gasto a causa de los elevados precios anteriores, no retomaron de inmediato sus rutinas habituales de compra. Esto derivó en un superávit de inventarios y en una presión a la baja sobre los precios al por mayor.

Según cifras oficiales, el precio mayorista nacional ronda los 0,92 dólares por docena, el nivel más bajo registrado en los últimos tres años. Para numerosos productores, este valor se ubica por debajo de los costos de producción, lo que implica vender a pérdida.

La presidenta y directora ejecutiva del American Egg Board, Emily Metz, describió el panorama como un cambio de una crisis a otra. Si el año pasado el problema fue la escasez y la volatilidad al alza, ahora la industria enfrenta el desafío opuesto: abundancia y precios deprimidos.

Gastos de producción y márgenes por debajo de cero

De acuerdo con estimaciones académicas, producir una docena de huevos cuesta entre 0,98 y 1,05 dólares en promedio. Esta cifra, sin embargo, no siempre incluye gastos adicionales como empaque, transporte y otros costos operativos que también han aumentado en el último año debido a presiones inflacionarias y logísticas.

En ese contexto, comercializar el producto a menos de 1 dólar por docena genera pérdidas inmediatas para numerosos establecimientos, y las explotaciones pequeñas y medianas resultan aún más frágiles, pues disponen de una capacidad limitada para afrontar variaciones prolongadas.

Un ejemplo ilustrativo es el de Puglisi Egg Farms, una compañía de tradición familiar que opera en Delaware y Nueva Jersey y genera cada año cientos de millones de huevos. Aunque en el brote más reciente no sufrió la pérdida de aves, su propietario, Mike Puglisi, admite que el panorama financiero actual resulta complejo. Según señaló, el mercado pasó de picos históricos a caídas recientes con una rapidez poco habitual.

Para quienes sí sufrieron pérdidas masivas de aves en 2022 o en el invierno pasado, la situación resulta aún más delicada. Algunos productores debieron detener operaciones temporalmente mientras reconstruían sus parvadas. Volver al mercado en un momento de precios bajos complica la recuperación financiera y aumenta el riesgo de endeudamiento.

Peligro de integración empresarial y reducción de la competencia

Expertos en economía agrícola advierten que si los precios continúan bajos durante un periodo prolongado, podría producirse la retirada de productores de menor escala. Jada Thompson, profesora asociada de economía agrícola en la Universidad de Arkansas, indica que la desaparición de explotaciones familiares acarrearía efectos estructurales para el sector.

Una reducción del número de granjas activas podría generar, a mediano plazo, menor competencia. Paradójicamente, eso podría traducirse en una nueva fase de escasez y en incrementos de precios cuando la oferta vuelva a ajustarse. En otras palabras, el mercado de los huevos podría oscilar entre extremos si no logra estabilizarse.

Este ciclo de expansión y contracción evidencia la vulnerabilidad del sistema ante eventos sanitarios y cambios abruptos en la oferta. La industria depende en gran medida de la estabilidad biológica de las aves y de la confianza del consumidor.

Cambios en los hábitos de consumo

El comportamiento de los compradores también desempeña un papel clave. Durante el periodo de precios elevados, muchos hogares redujeron la frecuencia de compra de huevos o buscaron sustitutos. Restaurantes y empresas de alimentos ajustaron menús y recetas para compensar el aumento de costos.

Michael Swanson, economista agrícola jefe del Instituto Agroalimentario de Wells Fargo, sostiene que estos cambios no se revierten de inmediato. Incluso cuando los precios bajan, los consumidores pueden tardar en recuperar sus niveles previos de consumo. La percepción de volatilidad influye en las decisiones de compra.

Para que la demanda recupere un crecimiento estable, es necesario que los precios se mantengan bajos durante el tiempo suficiente para restaurar la confianza. No obstante, este reajuste exige un proceso prolongado y podría alargar los problemas financieros que afrontan los productores.

La gripe aviar como amenaza constante

Aunque los brotes se han reducido respecto al año previo, el virus de la gripe aviar continúa circulando. Su elevada facilidad de propagación, sobre todo a través de aves silvestres migratorias, mantiene a la industria en permanente estado de vigilancia.

Con la intención de evitar fluctuaciones severas en el futuro, diversas asociaciones agrícolas han impulsado la creación de una vacuna efectiva. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos comunicó hace poco una inversión de 100 millones de dólares para impulsar la investigación y el desarrollo de vacunas contra la enfermedad.

No obstante, la implementación de una estrategia de vacunación genera debate. Estados Unidos es un importante exportador de productos avícolas, y algunos países importadores no aceptan aves vacunadas. Además, las vacunas actuales no eliminan completamente la posibilidad de transmisión, lo que complica su adopción masiva.

Emily Metz destaca que los agricultores requieren más herramientas para afrontar el virus y impedir que el sector siga atrapado en drásticos ciclos de falta y exceso de productos, y sostiene que la capacidad de prever los escenarios resulta fundamental para asegurar una estabilidad duradera.

Un mercado en busca de equilibrio

La evolución reciente del precio de los huevos en Estados Unidos ilustra la complejidad de los mercados agroalimentarios. Factores sanitarios, logísticos, económicos y conductuales interactúan para determinar el resultado final en las góndolas.

En el corto plazo, los consumidores se benefician de precios más accesibles. Sin embargo, el bienestar del productor es un componente clave para la sostenibilidad del sistema. Si las pérdidas persisten, podrían reducirse inversiones en bioseguridad, infraestructura y bienestar animal.

El equilibrio entre oferta y demanda requiere coordinación y resiliencia. La experiencia del último año demuestra que la industria puede recuperarse con rapidez ante una crisis sanitaria, pero también revela que una recuperación acelerada puede generar nuevos desequilibrios.

La industria avícola estadounidense se encuentra, por tanto, en una etapa de ajuste. Mientras los compradores disfrutan de un alivio en su presupuesto, los productores evalúan estrategias para sobrevivir a un entorno de márgenes estrechos y alta incertidumbre. La estabilidad futura dependerá de la capacidad del sector para adaptarse, innovar y prevenir nuevas disrupciones.

En un mercado que reacciona con facilidad a influencias externas, la historia reciente de los huevos en Estados Unidos deja una enseñanza evidente: la disponibilidad puede fluctuar entre exceso y carencia con sorprendente rapidez, y el reto esencial consiste en crear un sistema capaz de suavizar esos altibajos sin poner en riesgo la sostenibilidad económica de quienes lo mantienen.

Por Castro Alarcón Lino

Descubre más