Las jugadoras del FC Barcelona, con Aitana Bonmatí en el centro de la imagen, en el entrenamiento previo al Madrid CFF – Barcelona.INMA FLORES

Una llamada, un plante, un tuit de Alexia Putellas, Balón de Oro y líder indiscutible, con un comunicado adjunto, una vía de diálogo. Y horas y horas de negociación para intentar resolver en unos días una crisis que se abrió hace un año. Cuando un puñado de futbolistas quisieron advertir de que algo no iba bien en el fútbol español jugado por mujeres. No se sentían respetadas ni escuchadas. Tiraron un pulso. Y lo perdieron. 12 meses y una estrella en el pecho después, las campeonas del mundo se agarraron al gesto más inesperado y fácilmente criticable para retomar sus exigencias. El beso que le estampó Luis Rubiales, entonces presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), a la jugadora Jenni Hermoso, hizo prender la mecha. Y ahora, un mes después, las futbolistas se niegan a enfundarse la Roja mientras no logren sus objetivos: un cambio profundo en las estructuras del fútbol español.

Así, aplazado sine die el anuncio de la convocatoria para la Nations League de la semana próxima, se ha abierto una vía de negociación necesaria para resolver una crisis sin precedentes. No basta con las salidas de Rubiales y del seleccionador con el que ganaron el Mundial de Australia y Nueva Zelanda, Jorge Vilda. Ellas piden más. Quieren empezar por “el organigrama del fútbol femenino”. Ese es el primer punto de los cinco que figuran en la nota remitida este viernes por la tarde. Y para el que ya tienen algunas respuestas: despedido Jorge Vilda, hasta hace unos días seleccionador nacional, la federación propone, según ha podido saber EL PAÍS, que siga en el puesto la que fuera su segunda, Montse Tomé. Su presentación oficial sería previsiblemente el próximo lunes (como tarde, el martes), en un acto en el que también, si todo avanza por buen camino, la entrenadora ofrecería la lista de convocadas para los partidos de la Nations League, el primero: el día 22 contra Suecia. Aunque Tomé despierta algunas dudas entre las jugadoras, su permanencia no genera grandes problemas. Su figura será diferente de la del “director o directora de fútbol femenino”, como demandaban las campeonas. No se ha desvelado todavía quién será la persona que asuma el cargo, pero ese organigrama, que se está terminando de perfilar, ya se ha debatido con las jugadoras, que exigen una estructura idéntica a la del masculino, con dirección deportiva, coordinación de las categorías inferiores y seleccionadora.

Así, poco a poco, las partes advierten puntos de encuentro y acercan posturas. Difícilmente la federación asumirá todas las peticiones de las jugadoras. La federación tiene sus propias líneas rojas: la salida del director general Andreu Camps, por ejemplo, por sus vínculos con Rubiales y por su poder, conocimiento y peso en la estructura. Es una de las cabezas más deseadas por las jugadoras, pero también una de las más difíciles de cobrar. Habrá que ver cómo se resuelven los otros puntos, los que señalan a los departamentos de comunicación, marketing e integridad, muy señalados por la gestión de la crisis con Jenni Hermoso, que dijo sentirse totalmente desprotegida e indefensa.

La seleccionadora nacional Montse Tomé, este sábado durante el partido entre el Atlético de Madrid y el Athletic.
La seleccionadora nacional Montse Tomé, este sábado durante el partido entre el Atlético de Madrid y el Athletic.FERNANDO VILLAR (EFE)

Las futbolistas españolas exigen depurar responsabilidades entre los que señalaron y coaccionaron a Hermoso y atosigaron a sus compañeras para que dieran soporte a la versión de Rubiales de aquel beso robado. Ahí destacan un par de nombres propios: Rubén Riveira, director de marketing, y Albert Luque, director deportivo de la selección española, amigo y mano derecha de Rubiales. Riviera y Luque viajaron a Ibiza a finales de agosto. A hablar con las futbolistas, según la versión oficial. A presionarlas, según la oficiosa, para que el tono del discurso bajara sus decibelios, para que Hermoso reculara. En Ibiza pasaron unos días las jugadoras, invitadas por el propio Rubiales para que celebraran el título a lo grande. Y así lo hicieron. Pero no todo fueron risas, barcos y discotecas.

Loli Madrona, nueva interlocutora

El beso fue consentido, insiste Rubiales, que ha prestado declaración en la Audiencia Nacional, imputado por un delito de agresión sexual. No fue consentido, se defiende Hermoso, que, cuando sucedieron los hechos, no encontró amparo en ningún estamento de la federación, ni siquiera en el área de Integridad, cuyo informe -las conclusiones apuntaban a que “no existió conducta que invite a concluir que se forzó, violentó o agredió” a la delantera- redactó Miguel García Caba, el director del departamento y muy próximo al expresidente, en lugar de hacerlo, como correspondía, Loli Martínez Madrona, delegada de Protección de la Violencia Sexual, que emitió un comunicado en su día para señalar esta incongruencia. Un gesto que ahora la valida como principal interlocutora con las futbolistas. De ahí, también, que el quinto punto del comunicado de las jugadoras exigiera cambios en la dirección de Integridad.

Cuando en la tarde de este viernes los diferentes presidentes de las territoriales de la RFEF empezaron a abandonar Las Rozas en coche, con el aviso de que enviarían un comunicado antes de los informativos de la noche, apenas se escuchó la voz de Juan José Arencibia, presidente de la federación canaria. “No hay fisuras”, dijo. Pedro Rocha, presidente interino de la RFEF, el hombre designado a dedo por el ya expresidente Luis Rubiales, recibió el amparo de sus colegas (interdependientes unos de otros, indispensables los apoyos para no perder el puesto) para ser él quien liderara el proceso de sucesión de Rubiales tras el beso que sacudió los cimientos del fútbol español.

No hay fisuras en torno a la figura de Rocha, que presidirá la junta gestora que hará las gestiones pertinentes para celebrar elecciones adelantadas a primeros de 2024. El hombre, también, del que depende el futuro de las campeonas del mundo. Reivindicativas tras lo vivido en el último mes. Tampoco hay fisuras entre las futbolistas españolas que esa misma mañana avisaban a Las Rozas de que una inmensa mayoría de ellas no volvería a enfundarse la camiseta de La Roja hasta que las estructuras de la federación no se modernizaran de verdad y respondieran a una nueva realidad en la que ya no se toleran actitudes machistas, abuso de poder o menosprecio a la mujer.

En esos minutos de gloria de Arencibia, el dirigente canario admitió, también, ante la prensa congregada frente a las puertas de la sede de la federación, que en aquella reunión de presidentes no se había hablado de la selección femenina. A pesar de que había sido el comunicado de las futbolistas el que había puesto patas arriba a la RFEF, que tenía que cancelar la conferencia de prensa de la nueva seleccionadora nacional, Montse Tomé, así como el anuncio de la lista de convocadas para dos partidos de la Nations League que deben disputarse el 22 y el 26 de este mes, contra Suecia y Suiza.

A los presidentes les preocupaba aquella mañana resolver la transición. El paso de Rubiales a Rocha, el plan de sucesión, la estrategia respecto a la convocatoria electoral, un momento clave en que podría moverse alguna silla si antes no se gestionan bien los apoyos. Ya por la tarde, lejos de Las Rozas, empezaron a trabajar en lo que preocupaba a la selección femenina.

El que se arremangó fue Rafa del Amo, presidente de la territorial navarra, responsable del fútbol femenino, quien, leído el comunicado y las exigencias de las futbolistas -en una nota firmada por 39 jugadoras, entre ellas 21 de las 23 campeonas del mundo- se puso en contacto con ellas. Ahora, sin embargo, ha perdido peso como interlocutor y es Loli Martínez Madrona quien lidera las conversaciones con las jugadoras, que se alargaron este viernes hasta altas horas de la madrugada. Lo que permite concluir que hay un acercamiento entre las partes.

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