El pasado sábado, la comitiva del Barcelona, liderada por el presidente Joan Laporta, masticaba rabia en el palco del Estadio de Vallecas. La impotencia, en cualquier caso, no era nueva: el juego del equipo ya había decepcionado a la cúpula azulgrana durante la temporada. “Muy mal, muy mal”, se quejó uno de los directivos tras el empate ante el Rayo (1-1), antes de subirse al coche oficial que llevaba al séquito de Laporta al aeropuerto de Barajas. Xavi Hernández no tiene el mismo diagnóstico. “He repasado el partido de Vallecas y era para ganarlo. Generamos juego. En la segunda parte fuimos agresivos”, comentó el preparador azulgrana. No fue casual su reivindicación. En la víspera de recibir al Oporto en la Champions (21.00, Movistar LC), duelo en el que el Barça necesita al menos un punto para regresar a los octavos después de dos descensos consecutivos a la Europa League, a Xavi ya le había llegado el mensaje de la directiva: “Se la juega en estos tres partidos”. Tras el Oporto, Atlético y Girona. Nada menos.

Tras un nuevo desencanto con el primer equipo, Laporta fue a buscar un analgésico en el Barça Atlètic. No lo defraudó el equipo que dirige Rafa Márquez: se impuso por 0-2 ante el Cornellà. El mexicano, íntimo amigo de Deco [director deportivo del Barça], representado por Jorge Mendes, hace los deberes. El primero, por ejemplo, hacer lo que Xavi no quiso: pasar por el Johan Cruyff. “Xavi, primero al filial”, repetía Laporta durante su campaña electoral en febrero de 2021. Sin embargo, nueve meses después al máximo directivo del Barça no le quedó más remedio que entregarle el primer equipo tras despedir a Ronald Koeman.

Laporta no escondió su visita al equipo de Rafa Márquez. Al contrario, se dejó ver y hasta fotografiar. Y no perdió la ocasión para bajar al vestuario a saludar a los canteranos. El mensaje de Laporta ya era claro. Sin embargo, por si quedaba algún despistado, desde los despachos del Camp Nou se potenció (aún más) la tensión: “Jan les dijo a los chicos del filial que eran el orgullo del club”. Una frase que desmienten desde el vestuario del segundo equipo del Barcelona. “Nos dijo: ‘Es un orgullo ver cómo corréis, cómo peleáis y lucháis”, asegura un futbolista del filial azulgrana. A Xavi le preguntaron por la fotografía de Laporta con los muchachos de Márquez. “Es la señal de que estamos unidos. No hay ninguna interpretación. Sensación de normalidad. Baja con el femenino, con el filial y también con nosotros…”, minimizó Xavi. Laporta, sin embargo, esta temporada todavía no ha pisado el camerino de Putellas y compañía.

En algo sí coinciden Xavi y Laporta: públicamente el mensaje es de unidad absoluta. “Cerramos filas con Xavi y su cuerpo técnico. Es un orgullo tenerlo como entrenador. Plena confianza en él. Confiamos en que contra el Oporto irá bien. Le veo motivado, somos conscientes de lo que hay”, aseguró el presidente Laporta a TV3. Antes, el técnico había comentado que se siente “apoyado por el club en todos los sentidos”. Y contó que habla a diario con Laporta y con Deco. “Tenemos amistad. Creen en el proyecto, saben cómo trabajamos. Noto una confianza total”. Habló Xavi, también Laporta; pero Deco, el hombre que tendrá que ponerle fin al contrato del técnico, regateó los micrófonos. De hecho, canceló sin motivos una entrevista que tenía pactada con la televisión de Catalunya el último domingo.

Ambiente raro

“El ambiente está raro”, comenta un empleado de la Ciudad Deportiva. “Lo está en la directiva, en el cuerpo técnico y en el vestuario”, rematan las mismas fuentes. Mientras referentes como Lewandowski y Gündogan toman distancia del cuerpo técnico, Cancelo, otro de los veteranos, contradice al técnico. “Xavi dijo que falta mentalidad ganadora”, le cuestionaron al portugués. “No creo que nos falte mentalidad ganadora”, contestó. “El técnico dice que les afecta la presión”, le insistieron al lateral. “A mí no me afecta. Soy adulto. Es un club grande y hay que saber lidiar con la presión”, remató el exjugador del Manchester City.

Presión que acepta el preparador del Barcelona. “Soy el que lidera este equipo y creo en mis jugadores. Y ellos creen también en el proyecto. Esto es el Barça, siempre nos jugamos muchísimo”, apuntó el técnico. Y recordó la crisis que sufrió el equipo la campaña pasada, antes de terminar alzando la Liga y la Supercopa. “El año pasado tampoco salían las cosas y terminaron saliendo”, cerró el entrenador. El problema para Xavi es que el eco de sus críticos cada día es más intenso. Y Laporta no se tapa los oídos. Deco, mucho menos.

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