Arda Turan durante su última etapa en el Galatasaray.ANP (ANP via Getty Images)

Un escándalo de dimensiones multimillonarias sacude estos días el fútbol turco. Algunos de los nombres más conocidos de este deporte en Turquía, empezando por el exjugador del FC Barcelona y el Atlético de Madrid Arda Turan, han perdido ingentes cantidades de dinero en una estafa piramidal. Según la Agencia de Supervisión y Regulación Bancaria, el fraude se ha llevado por delante unos 44 millones de dólares y 15 millones de liras (unos 40,5 millones de euros en total) y en él, según las declaraciones de la principal acusada, está implicado el exseleccionador nacional Fatih Terim.

Aunque la investigación se inició en abril, sus detalles no empezaron a trascender hasta que la pasada semana se iniciaron las primeras vistas del juicio y los testigos, imputados y demandantes comenzaron a desfilar ante el tribunal, lanzando acusaciones cruzadas.

De entre los seis imputados, la principal es Seçil Erzan, directora de una sucursal del banco Denizbank (propiedad de la entidad dubaití Emirates NBD) cercana a la ciudad deportiva del Galatasaray, en la que se gestionaban las cuentas de numerosos futbolistas en activo y retirados del club estambulí. Erzan, en prisión provisional, se enfrenta hasta a 216 años de cárcel. Según el sumario, la banquera convenció hasta a 29 personas —futbolistas y empresarios— para que invirtieran en un fondo exclusivo que ofrecía rendimientos de hasta el 40 % mensual, muy por encima a los intereses aportados por otros instrumentos financieros. Durante más de una década, los afectados aportaron millones de dólares y de liras —que entregaban a Erzan en billetes dentro de maletines, bolsas y mochilas— y toda la garantía que obtenían eran recibos escritos a mano por la directora con un sello del banco. En ese momento, ninguno protestó por una manera tan poco profesional de manejar grandes cantidades de dinero, porque periódicamente recibían sus supuestas ganancias, igualmente en metálico. El problema, según la instrucción, es que el fondo de inversión no existía: era una estafa piramidal que comenzó a tambalearse hace unos dos años, cuando dejaron de entrar nuevos clientes, y que estalló a inicios de este año.

“Seçil Erzan me engañó alegando que nos ofrecería un fondo de inversión. Nos informó de que era un fondo corporativo del banco, y yo confíe en que era algo oficial. Quiero que se haga justicia”, pidió ante el tribunal Emre Çolak, excentrocampista del Galatasaray y el Deportivo de La Coruña, que presuntamente ha perdido más de tres millones de dólares.

“Entregué más de 13 millones [de dólares]. Todo el dinero ganado con mi esfuerzo. El trabajo de años, desaparecido de repente”, denunció Arda Turan en su testimonio. Según se desprende de una llamada telefónica entre el futbolista y la banquera incluida en el sumario y cuya transcripción han publicado varios medios turcos, Turan fue uno de los afectados que más dinero aportó al esquema. “Así que yo soy la mayor víctima”, se queja ante Erzan, y esta le responde: “Claro que eres tú, eres el que más [dinero] metiste y recibiste”. La cadena NTV, citando también la investigación, explica que, en primer lugar, Arda Turan aportó tres millones de dólares y, al cabo de poco más de un mes, recibió un millón en concepto de supuestos intereses del fondo, por lo que pidió préstamos millonarios y vendió una propiedad inmobiliaria para entregar todo ese dinero a la banquera. Periódicamente, fue recibiendo pagos de diferentes cantidades, pero llegado un momento se detuvieron. En total, el exculé ha perdido unos 7,5 millones de dólares.

Otros afectados son el capitán y portero del Galatasaray y la selección uruguaya Fernando Muslera —que habría aportado 1,2 millones de dólares, de los que habría perdido medio millón—; el excentrocampista del Atlético, Inter Milan y Fenerbahçe Emre Belözoglu —que habría perdido más de cuatro millones de dólares—, y el exjugador del Galatasaray y hoy entrenador Selçuk Inan, al que se debería 1,5 millones. Del otro, lado están quienes recibieron más dinero del aportado —supuestamente porque entraron antes en el esquema—, como los exjugadores Semih Kaya y Ayhan Akman (actualmente parte del cuerpo técnico del Galatasaray) así como los prestamistas y empresarios Atilla Baltas y Süleyman Aslan, que habrían ganado, cada uno, entre uno y 2,5 millones de dólares. Sobre estos presuntos beneficiarios se ha iniciado una segunda investigación en la que hay 11 imputados.

El punto que aún no se ha dilucidado es el grado de implicación de Fatih Terim, verdadero tótem del fútbol turco que ha conquistado ocho ligas y una Copa de la UEFA como entrenador del Galatasaray y, como seleccionador, llevó a Turquía a las semifinales de la Eurocopa 2008. Aunque su nombre no aparece en el sumario de acusación, los medios turcos han publicado que los jugadores se referían al falso fondo de inversión como fondo Terim porque, supuestamente, él sería quien les convenció para invertir el dinero. De hecho, Terim y Erzan mantenían una estrecha relación de colaboración y veranearon juntos en varias ocasiones: eran como “padre e hija”, según una declaración jurada aportada por Candaş Gürol, antiguo abogado de la familia del exseleccionador y expareja de la banquera. La propia Erzan asegura que Terim obtuvo “beneficios” que cifra en unos 800.000 dólares. El exentrenador, por su parte, ha negado tener conocimiento de la estafa y ha asegurado que se trata de un ataque de personas que le odian, por lo que anunció que iniciará “la mayor batalla legal de la historia” contra quienes mancillen su nombre.

Del escándalo siguen quedando cabos sueltos, por ejemplo, el grado de implicación del propio banco —Erzan ha asegurado que varios directivos fueron cómplices y que la han tratado de presionar para que asuma toda la culpa— o qué ocurrió con el dinero estafado. Según el diario Sabah, que cita a un testigo protegido, la propia Erzan llevó parte a Suiza. Otro de los imputados está acusado de sacar dinero a Bulgaria, mientras que el periodista Fatih Altayli cita el caso de uno de los afectados. Cuenta que, cuando comenzó a sospechar, colocó un dispositivo GPS en una mochila con dinero entregada a Erzan y vio cómo viajaba hasta la localidad costera de Bodrum, donde algunas de las personas supuestamente beneficiadas por la estafa tienen residencias de verano.

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